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La sala de estar de Islandia está al aire libre

Publicado por Jessica Castillo en

En Reykjavík hay gente que empieza el día en traje de baño.

A las 6:30 de la mañana, algunas piscinas públicas de la ciudad ya están abiertas. En invierno todavía puede estar oscuro y afuera hace frío, pero eso no impide que haya personas nadando antes de ir a trabajar, familias que llegan con sus hijos o grupos que simplemente se sientan a platicar en los pottar, pequeñas piscinas de agua caliente.

Y no, no estamos hablando de un spa ni de uno de esos lugares que aparecen en las fotos turísticas de Islandia.

Es la alberca del barrio.

Ir a nadar forma parte de la rutina de muchos islandeses. Algunos van a hacer ejercicio. Otros a relajarse. Hay quienes se encuentran ahí con amigos o vecinos y pasan más tiempo conversando en el agua caliente que nadando.

Es una parte de Islandia que casi nunca aparece cuando pensamos en el país.

Porque desde fuera solemos imaginar glaciares, volcanes, auroras boreales y aguas termales en medio de paisajes espectaculares. Pero para quienes viven ahí, meterse a una piscina exterior cuando afuera hace frío puede ser algo tan normal como pasar por un café o salir a caminar.

La costumbre es tan importante que, en 2025, la UNESCO reconoció la cultura de las piscinas de Islandia como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y lo interesante es que no reconoció una piscina famosa.

Reconoció la costumbre de encontrarse en ellas.

No hace falta ir a nadar

Una de las primeras cosas que hay que entender sobre las piscinas islandesas es que no todo gira alrededor de hacer ejercicio.

Están las personas que llegan a nadar sus vueltas, claro. Pero también están quienes van directo a los pottar.

Ahí la cosa cambia.

Son pequeñas piscinas de agua caliente donde la gente se sienta, descansa y platica. El tema puede ser el clima, lo que pasó en el barrio, el trabajo o la política. Con el tiempo, estos espacios se han convertido también en lugares informales para conversar y debatir.

No necesitas conocer a nadie para entender la dinámica.

Alguien llega. Se mete al agua. Otra persona comenta algo. Empieza una conversación.

Vesturbæjarlaug, una de las piscinas de barrio más conocidas de Reykjavík, funciona precisamente así: como un punto de encuentro para los vecinos de Vesturbær. Tiene alberca exterior, piscina para niños, baños calientes, baño frío, sauna y vapor. Y entre semana abre desde las 6:30 de la mañana hasta las 10 de la noche.

Quizá por eso comparar estos lugares con un gimnasio se queda corto.

Son también un espacio social.

Ocho piscinas públicas en una sola ciudad

Reykjavík opera ocho piscinas públicas.

La más grande es Laugardalslaug, con una piscina exterior de 50 metros, zonas para niños, hot tubs, vapor, baño frío y hasta toboganes. Vesturbæjarlaug tiene una escala más de barrio. Sundhöllin, en pleno centro, abrió originalmente en 1937 y sigue funcionando hoy.

Son lugares distintos, pero comparten algo: están hechos para usarse.

No hay que convertir la visita en un plan de fin de semana ni reservar una experiencia especial.

Buena parte de las piscinas municipales abre muy temprano y cierra hasta las 10 de la noche. Eso permite ir antes del trabajo, después de la escuela o al final del día.

Incluso tienen sus propias reglas, aprendidas por cualquiera que crezca utilizándolas.

Una de las que más sorprende a quienes visitan Islandia por primera vez ocurre antes de entrar al agua: es obligatorio bañarse bien, sin traje de baño, antes de meterse a la piscina.

Para un visitante puede sentirse como una particularidad cultural.

Para alguien que creció ahí, simplemente es cómo funcionan las cosas.

Aprender a nadar también es parte de crecer

La relación con las piscinas empieza temprano.

Los padres llevan a sus hijos desde pequeños y, conforme crecen, la natación aparece en la escuela, en actividades deportivas y en el tiempo con amigos.

En Islandia, las clases de natación forman parte del aprendizaje de niños y jóvenes durante varios años de su etapa escolar.

Eso ayuda a entender por qué la piscina puede acompañar tantas etapas de la vida.

De niño puedes llegar para aprender a nadar.

De adolescente, para pasar el rato con amigos.

De adulto, para hacer ejercicio antes de trabajar.

Y años después puedes seguir llegando simplemente para sentarte un rato en agua caliente y encontrarte con alguien conocido.

La piscina cambia de función.

La costumbre se queda.

Claro, tener tanta agua caliente ayuda

Hay una razón práctica por la que todo esto funciona incluso en un país frío.

Islandia tiene una enorme disponibilidad de energía geotérmica.

Esa energía se utiliza en la vida diaria para calentar casas, agua y también muchas de sus piscinas. La mayoría de las albercas del país aprovecha este recurso y, en las zonas donde el agua geotérmica no está disponible directamente, también se utilizan otras fuentes de energía para calentarlas.

Así que mientras afuera puede hacer frío, el agua permanece caliente.

Y la idea tampoco es nueva.

Existen registros de baños construidos y utilizados en Islandia desde hace siglos. Snorralaug, en Reykholt, por ejemplo, se remonta al siglo XIII y está relacionada con el historiador y poeta islandés Snorri Sturluson.

Con el tiempo cambiaron las instalaciones, llegó la infraestructura municipal y aparecieron las piscinas modernas.

Pero meterse en agua caliente nunca fue una idea demasiado extraña por aquí.

Lo curioso es lo normal que resulta

Desde fuera, una piscina exterior climatizada rodeada de nieve puede parecer una experiencia extraordinaria.

Dentro de Islandia, puede ser martes.

Esa diferencia probablemente sea una de las cosas más interesantes del país.

Su geografía es particular. Su clima también. Hay volcanes, glaciares, inviernos con pocas horas de luz y una enorme cantidad de energía debajo del suelo.

Pero muchas de esas condiciones no se viven todos los días como atracciones.

Se vuelven parte de la rutina.

El agua geotérmica calienta la casa.

La piscina está abierta.

Los niños aprenden a nadar.

Los vecinos se encuentran en el pottur.

Y mañana vuelven.

Cuando una costumbre cotidiana llega a la UNESCO

En diciembre de 2025, la UNESCO inscribió oficialmente la cultura de las piscinas de Islandia en su Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Y la razón va mucho más allá de nadar.

Las piscinas reúnen a personas de distintas edades, forman parte de una tradición que pasa de una generación a otra y funcionan como lugares de encuentro dentro de sus comunidades.

Eso es lo bonito del reconocimiento.

No convirtió en patrimonio un edificio espectacular ni un paisaje.

Reconoció algo que los islandeses ya hacían.

Ir a la piscina.

Lýsi también forma parte de ese paisaje cotidiano

Lýsi forma parte de ese mismo paisaje cotidiano islandés desde hace más de ocho décadas.

Y desde entonces, Islandia sigue siendo una parte central de su historia y de su operación.

Por eso, cuando hablamos de nuestro origen islandés, no queremos que Islandia sea solamente una palabra debajo del logo o un paisaje bonito detrás de una botella.

También queremos compartir un poco del lugar.

Cómo se vive.

Qué costumbres existen.

Qué cosas pueden parecer extrañas desde México y completamente normales cuando estás allá.

Las piscinas públicas son una de ellas.

Y ayudan a mostrar algo que aparece una y otra vez cuando conoces mejor Islandia: muchas de sus costumbres más interesantes no nacieron para ser espectaculares.

Simplemente se volvieron parte de todos los días.

Lýsi también ha crecido dentro de ese contexto, donde muchas cosas se construyen así: con tiempo, constancia y hasta convertirse en algo cotidiano.

Mañana a las 6:30

Mientras buena parte de Reykjavík apenas empieza a moverse, las puertas de varias piscinas volverán a abrir.

Alguien llegará a nadar antes del trabajo.

Una familia irá más tarde con sus hijos.

Dos personas terminarán hablando en un pottur aunque probablemente no hubieran planeado encontrarse.

Afuera hará frío.

Adentro, el agua seguirá caliente.

Y para casi nadie ahí será algo extraordinario.

Será simplemente ir a la alberca.

Fuentes y referencias

UNESCO — Swimming pool culture in Iceland
Expediente oficial de la cultura de las piscinas islandesas, inscrita en 2025 en la Lista Representativa del Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. Incluye información sobre su función social, la convivencia y la transmisión de la tradición entre generaciones.
Ver fuente

UNESCO — Decision 20.COM 7.B.23
Decisión oficial de inscripción de la cultura de las piscinas de Islandia. Incluye información sobre las clases de natación, la transmisión de esta práctica y el papel comunitario de las piscinas.
Ver fuente

Reykjavík City — Swimming Pools
Información oficial sobre las piscinas municipales de Reykjavík, sus horarios, instalaciones, reglas de uso e historia.
Ver fuente

Reykjavík City — How do I go swimming?
Guía oficial sobre las costumbres y reglas de uso de las piscinas públicas, incluida la ducha obligatoria antes de entrar al agua.
Ver fuente

Visit Iceland — Swimming Pool Culture in Iceland
Información sobre la presencia de las piscinas en la vida cotidiana islandesa, su uso comunitario y la relación con la energía geotérmica.
Ver fuente

Visit Iceland — Geothermal Pools in Iceland
Contexto histórico sobre los baños geotérmicos y su presencia en Islandia desde hace siglos, incluido Snorralaug en Reykholt.
Ver fuente

Lýsi México — Nuestra historia
Información sobre la relación histórica de Lýsi con Islandia y la continuidad de sus operaciones en el país.
Ver Nuestra historia

Cultura islandesa Isalandia Origen Lýsi

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